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Quizás, quizás, quizás (en modo canción, como el anuncio)

Me estoy enganchando a la tristeza, llevo más de una semana así, buscando por los rincones de mi habitación pequeñas cosas que me mantengan triste. No quiero estar triste, pero se que hasta no que no llore no se me pasará. El problema es que no puedo llorar, lo intento, y nada. Por eso intento ponerme, si cabe, aún más triste, para llorar, y no hay manera. Lo mejor será emborracharme, porque aunque no lo queramos admitir, el alcohol saca a empujones los sentimientos anclados detrás de la cabeza.
Debería estar menos triste y más alegre, menos de nada y más de todo. Pero da igual, o eso me digo, que si me empiezo a decir verdades, seguro que me enfado conmigo misma. Y cuando estoy enfadada lo primero que pierdo es la capacidad de hablar, no me sale decir ni una mísera palabra. Y en serio, no estoy como para tener el cabeza llenas de pensamientos y sin poder hablar.

Miniresumen del puente: muy largo y aburrido. Ya está.
Bueno, mejoró gracias a una botella enterita de vino, entre pecho y espalda, y a jugar a yo nunca (es que cuando te entra la risa tonta). Y para que conste, el beber….bueno, eso, que…será que ya no me acuerdo, aahh si, ya no estoy triste. ^-^